Polinucleótidos: el tratamiento regenerativo del que todos hablan

Si has seguido las tendencias de medicina estética de los últimos meses, seguramente te has cruzado con la palabra polinucleótidos. No es moda pasajera: es el reflejo de un cambio profundo en la especialidad, que dejó de enfocarse solo en rellenar o paralizar y hoy busca regenerar.

¿Qué son exactamente?

Los polinucleótidos (también llamados PDRN) son fragmentos de ADN altamente purificados, generalmente de origen salmónido, biocompatibles con la piel humana. Al inyectarse en microdosis, actúan como una señal biológica que estimula a los fibroblastos —las células que fabrican colágeno y elastina—, mejora la hidratación profunda y favorece la reparación de los tejidos.

¿Qué mejoran?

A diferencia de un relleno, el resultado no es volumen: es calidad de piel. Textura más fina, elasticidad, luminosidad y una mejora notable en zonas delicadas como el contorno de ojos, el cuello y las manos. También se usan en el cuero cabelludo como apoyo en tratamientos capilares.

¿Para quién son?

Para quien nota la piel cansada, fina o deshidratada; para quien empieza a ver flacidez temprana; y para quien quiere resultados naturales sin cambiar sus facciones. Suelen indicarse en protocolos de 2 a 4 sesiones, espaciadas algunas semanas, con mantenimiento periódico.

Lo importante: manos médicas

Como todo tratamiento inyectable, la clave está en la valoración previa: piel, antecedentes y objetivos definen el protocolo. En nuestra consulta diseñamos un plan regenerativo a la medida, que puede combinar polinucleótidos con bioestimuladores, skin boosters o plasma rico en plaquetas según cada caso.

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